Patagonia: un amor (canino) de verano

Cuando nos encontrábamos atravesando la ruta 40, con paradas técnicas en algunos pueblos sin mucho que ofrecer a parte de los baños y el combustible, nos encontramos una sorpresa que no esperábamos.
A unos 20 km del pueblo de Zapala se nos cruzó en medio de la carretera un perrito que se jugaba la vida. Al ver que era a penas un cachorro decidimos parar para recogerlo e intentar llevarlo al siguiente pueblo, ya que en medio del desierto moriría en pocos días deshidratado (o atropellado).
Era una cachorrita, y temblaba de miedo cuando nos bajamos a recogerla. En pocos segundos dejó que nos acercáramos y la pudimos coger en brazos. La subimos a la camioneta para salvarla de la inhóspita carretera y buscarle un hogar.
Bienvenida a nuestra casita rodante Patagonia.

Patagonia resultó ser una perrita muy cariñosa y agradecida. Le dimos un poco de pan y agua. Se bebió casi 1 litro de agua, estaría deshidratada la pobre. Desde que se subió a la camioneta no paraba de lamernos ☺️.

Fue amor a primera vista. Pero, aunque nos hubiera encantado adoptarla, ya tenemos una gata y un perro adoptados en la familia esperándonos al otro lado del Atlántico*. Además, nos esperaban varios cruces de fronteras y parques naturales donde no está permitido entrar con animales.

Llegamos a Zapala y empezamos a buscar algún lugar donde nos pudieran ayudar a encontrarle un hogar a Patagonia. No fue nada fácil porque justo era festivo ese día. Además nos enteramos que en ese pueblo (y en muchos de los pueblos de la zona) existe un serio problema de abandono y sobrepoblación canina 😢. Solo en Zapala hay más perros que personas, y desafortunadamente hay gente desalmada que abandona los perros en la carretera, como era el caso de Patagonia. La triste realidad nos golpeó más duro cuando recorrimos las calles y hablamos con la gente del pueblo. En la calle ya se ven más perros que personas, todos callejeros. Unos agentes de policía a quienes preguntamos nos miraron desconcertados como diciendo “pero por qué han recogido un perro abandonado si hay cientos en las calles?”.
Finalmente conseguimos ir a una veterinaria donde nos confirmaron lo difícil que sería buscarle un hogar a Patita en ese pueblo, y gentilmente nos regalaron una dosis de antiparasitario y un poco de comida.

Decidimos entonces seguir la ruta con un pasajero más. Ahora ya éramos 4 los aventureros que se dirigían al sur 👩🏻 🧔🏽 🧔🏻 🐶. Pensamos parar en los siguientes pueblos a ver si teníamos más suerte consiguiéndole un hogar a Patagonia.
Pasamos una noche en la ruta con Patita, que ya se había hecho un rinconcito en nuestra casa y por supuesto en nuestro corazón.

La siguiente parada fue en Junín de los Andes. Allí repetimos nuestra rutina de ir a las veterinarias en busca de ayuda. La primera gentilmente nos regaló un poco más de comida y nos comentó del mismo problema en la zona, sobrepoblación, abandono e indiferencia 🙁.
Por suerte, en la segunda veterinaria el universo nos sonrió y allí aceptaron hacerse cargo de Patagonia mientras le buscaban un hogar. Desde allí estaban en contacto con una red de personas que ayudan a reubicar a perros y gatos que sufren el mismo maltrato que Patita.

Con el corazón medio roto y una mezcla de alegría y tristeza dejamos a Patita en manos de una veterinaria muy amable que cuidaría de ella hasta que encontrase una familia.

Con un pasajero menos seguimos nuestro camino al sur. A ver si la ruta nos tiene más compañeros peludos de compañía esperándonos…

Una semana después de dejar a Patagonia en la veterinaria nos pusimos en contacto para averiguar cómo estaba. Nos alegramos al enterarnos que Patita ya había conseguido un hogar, estaba bien de salud y feliz.

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